Vaya al Contenido

Menu Principal:

Energia Solar

Productos

El sol es una fuente de energía limpia, inagotable y gratuita. Su transformación en calor o electricidad se puede llevar a término en el mismo lugar de consumo evitando así depender de infraestructuras de terceros.

La energía solar térmica que se obtiene a través de colectores solares, se utiliza para aplicaciones tan diversas como producir agua caliente sanitaria, calefacción o climatización de piscinas. Siendo la más económica y rentable de las energías renovables reduce la emisión de gases contaminantes y disminuye la dependencia de los combustibles fósiles.

Una instalación de energía solar térmica concentra el calor del Sol acumulado en unos paneles denominados colectores y la transmite, bien al agua corriente que usamos en nuestras casas para ducharnos, fregar, etc., bien al fluido usado para calefactar mediante radiadores o suelo radiante.

  
Los colectores absorben este calor y lo concentran gracias al efecto invernadero creado en el interior de la placa, en el interior de los colectores existe un circuito cerrado –circuito primario- por el cual discurre un fluido con anticongelante. Este líquido alcanza temperaturas superiores a 100º C en las placas y circula hasta el interior del acumulador, donde el tubo adquiere forma de serpentín y cede el calor al agua de consumo –circuito secundario-. Permitiendo almacenar el agua calentada durante el día para ser consumida cuando convenga, pudiendo disponer de agua caliente durante las 24h del día.

   Según la actual normativa, el agua debe salir del acumulador a una temperatura de 60ºC, para evitar peligro de legionella, aunque posteriormente es mezclada con agua fría para rebajar la temperatura hasta 45ºC., que es la temperatura convencional de consumo.


Regreso al contenido | Regreso al menu principal